lunes, 8 de mayo de 2023

 

Etapas del cambio de conducta

 

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Las personas a lo largo de la vida, vamos adquiriendo hábitos y conductas que pueden representar un riesgo a la salud si se continúan realizando estas actividades.

 

Éstos hábitos pueden reducir la expectativa de vida si no son eliminados antes de que hayan hecho un daño permanente en el organismo.

 

El modelo transteórico del cambio de comportamiento, propone que para que una persona logre un cambio de conducta, debe pasar por cinco etapas:

 

1.       Precontemplación: la persona no considera hacer ningún cambio en los próximos 6 meses.

2.       Contemplación: tiene la intención de realizar algún cambio dentro de los próximos 6 meses.

3.       Preparación: Intenta realizar algún cambio dentro de los siguientes 30 d

4.       Acción: Es cuando se realizó algún cambio en un período menor a los 6 meses.

5.       Mantenimiento: La persona ya realizó el cambio por un período mayor a 6 meses.

 

A lo largo del tiempo este modelo ha ido ganando adeptos ya que ayuda a predecir los cambios de conducta, así como, ha permitido realizar adecuaciones a las recomendaciones con el objetivo de hacerlas más eficaces en el cambio de hábitos.

 

Fuentes:

Florentino, M. T. (2004). Conductas de la salud. In L. A. Oblitas (Ed.), Psicología de la Salud y Calidad de Vida. México: Thompson Learning.

Ramírez-López, M. G., Chávez-Navarro, M. L., & Zúñiga-Barba, A. C.  (2009). Etapas de cambio comportamental en actividad física y sobrepeso en adolescentes. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 47(1), S55-S60.

 

Vías para la modificación de hábitos y las conductas para la promoción de la salud

 

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La modificación de hábitos implica no sólo de dejar de hacer ciertas actividades que dañan nuestra salud, sino también el realizar actividades que promuevan este estado de salud general. Sin embargo, tanto el dejar de hacer como el hacer conllevan factores cognitivos como lo son los pensamientos, creencias, fantasías, atribuciones; etc. , los cuales llegan a ser determinantes en este proceso.

 

El modelo de creencias sobre la salud (Becker y Mainman, 1975) explica que las personas podrán realizar cambios significativos en el área de la salud si cuentan con un mínimo de motivación e información relevante para su salud.

 

Se arguye que las conductas saludables están relacionadas con los siguientes factores:

·         La susceptibilidad del sujeto a la enfermedad;

·         La idea de las consecuencias de la enfermedad; y

·         Los beneficios de adoptar medidas preventivas.

 

Por lo que hace a las medidas preventivas, surten un gran efecto las campañas informativas, las prescripciones y la exposición a modelos. Sin embargo, la teoría del aprendizaje, señala que las conductas saludables son hábitos aprendidos y, por lo tanto, su adopción y mantenimiento están regidas por los principios del aprendizaje.

 

Hay estudios realizados en la modificación de hábitos, pensamientos y actitudes relacionados con la obesidad, que han señalado la eficacia de combinar procesos terapéuticos psicoeducativos como lo son las terapias cognitivo-conductuales con ejercicios sistematizados, demostrando que los grupos que recibieron las terapias y la guía de alimentación y ejercicio, lograron mantener su pérdida de peso, mientras que los grupos que sólo participaron en el ejercicio físico y el tratamiento dietético recuperaron (25%) de su peso (Leija et ál., 2011).

 

Las conductas para la promoción de la salud, se definen como: “todos aquellos comportamientos que manifiesta una persona con el propósito de alcanzar un nivel óptimo de bienestar físico y psicológico, y un estilo de vida saludable mediante la prevención de la enfermedad” (Florentino, 2004, p. 14)

 

Dentro de éstas conductas se pueden señalar a las siguientes:

 

·         Ejercicio (realizado de manera gradual y con cierta constancia);

·         Prevención de accidentes;

·         Dieta;

·         Mantener un control de peso; y

·         Evitar las conductas nocivas (fumar y beber alcohol en exceso).

 

La colaboración de la Psicología de la Salud en la difusión de las conductas de promoción de la salud, está estrechamente relacionada con las acciones a la educación en salud, con los programas de fomento de la autoestima, impulsando comportamientos saludables y fomentando vivir una vida crítica sobre nuestras conductas.

 

Fuentes:

 

Leija-Alva, G., Aguilera-Sosa, V. R., Lara-Padilla, E., Rodríguez-Choreño, J. D., Trejo-Martínez, J. I., & López-de la Rosa, M. R.  (2011). Diferencias en la modificación de hábitos, pensamientos y actitudes relacionados con la obesidad entre dos distintos tratamientos en mujeres adultas. Revista Latinoamericana de Medicina Conductual / Latin American Journal of Behavioral Medicine, 1(2), 19-28.

 

Florentino, M. T. (2004). Conductas de la salud. In L. A. Oblitas (Ed.), Psicología de la Salud y Calidad de Vida. México: Thompson Learning.

PREVENCIÓN Y EDUCACIÓN EN SALUD

 

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La prevención de la salud más que pertenecer a un ámbito social, se mueve dentro del mundo clínico, esperando evitar una enfermedad específica o detectar tempranamente alguna enfermedad mediante un análisis. Por ejemplo, los chequeos anuales de laboratorio clínico, las campañas de vacunación, las estrategias para promover la lucha contra el cáncer o el VIH. 

De esta forma, la prevención de la salud queda en manos de profesionales de la salud, apoyados por organizaciones políticas, legislaciones, gobiernos, algunas ONG, y cualquier estructura social que tenga como finalidad la mejoría de la salud pública y su alcance sean las masas. 

Es importante que en esta estructura de carácter multi - organizacional, se reconozca al profesional de la salud como máximo responsable de la efectividad preventiva. Los demás ciudadanos deben enfocarse únicamente en comprender y percibir el riesgo de sus comportamientos. Esto último es una concepción tradicionalista de la medicina, en donde el paciente está regido por un especialista, si bien no hay un modelo que funcione mejor (ya que la automedicación no es algo recomendable o efectivo), es un tema de crítica recurrente. 
 
Prevenir en salud implica educar, al momento de realizar una campaña de prevención, en realidad se está educando a la población hacia estilos de vida saludables, detección de enfermedades y en caso de detectar alguna enfermedad, dotar de información y seguimiento a la población. Sin embargo, el nivel de prevención va acorde a la realidad socioeconómica y el nivel cultural del sujeto. 

La prevención requiere cambios de nivel psicológico individual y social. Estos cambios se van a dar de manera distinta en todas las personas y en diferentes entornos. Cuando la propuesta de prevención suena lógica para el individuo y es congruente con su rutina subjetiva, bastará con dotar de más información sobre un tema, pero, cuando la ejecución de dicha propuesta rompa con un estándar al que está acostumbrado el sujeto, esto podría violentar su subjetividad, lo cual llevaría a activar en el sujeto mecanismos de resistencia hacia el cambio y probablemente el efecto sea contrario al que se busca en la prevención. 

Es por esto que la prevención de enfermedades requiere sistematizar e incorporar los conocimientos que han acumulado disciplinas como la psicología, sociología y pedagogía. Es fundamental que estas ciencias participen en la comprensión, definición y estimulación de la prevención, así, podríamos hablar de una prevención psicosocial de las enfermedades. 

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Si no se incorpora de manera activa y responsable al individuo, grupos sociales y a la comunidad en el cuidado de su propia salud, cualquier campaña de prevención, educación y promoción, caerá en el fracaso. Es mucho más humano y económico lograr que el sujeto sea partícipe activo de su propia salud, más allá de incrementar las estructuras para dar tratamiento y rehabilitación una vez que se cae en la enfermedad. 

Teniendo esto en cuenta, la realidad y situación de cada sujeto será distinta, así como la metodología requerida para lograr en sí mismo un cambio. Por ejemplo, si situamos el tema en un obeso y queremos prevenirlo ante la diabetes, quizá no sea suficiente con darle información sobre alimentación balanceada y ejercicio físico, puede que a nivel psicológico algo esté sucediendo para que la persona tenga este tipo de padecimiento, lo cual requeriría un tratamiento psicoterapéutico para que el paciente logre incorporar a su vida una alimentación sana y estilos de vida más saludables. 

Rodríguez y Echemendía consideran los siguientes tipos de relaciones de ayuda que se convierten en estrategias útiles y necesarias para una prevención de enfermedades contemplando determinantes psicosociales: Consejería asociada a un tema, orientación psicológica, psicoterapia y orientación social.  

Se requiere entonces un cambio de mentalidad progresiva en los ámbitos individual, social y económico, aquí la educación funciona de forma constructiva. Vivir una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a recursos para un nivel de vida aceptable, son opciones que contempla el desarrollo humano para ampliar el nivel de bienestar que se logra en la gente. 

Es por esto que la educación en salud debe estar orientada hacia una formación humana que propenda por el desarrollo del ser humano, con metas y objetivos claros de superación y autorrealización, utilizando los conocimientos y habilidades de los integrantes de la comunidad, para fortalecer la capacidad innata de las personas en la resolución de los problemas que inciden en su salud. (Rozo de Arévalo, 2001, p. 47) 

Es importante enfatizar en la población la importancia de mantener una calidad en el medio ambiente (interno y externo), es decir, lo que me corresponde en mi persona y en los sistemas ecológicos, que son el único camino para la estabilidad ambiental global y preservar la vida. Esto llevará a las personas a no desarrollar estados de morbilidad que después influyan negativamente en familias, ambientes de trabajo y comunidad. 

Lo que pretende la educación es mejorar los aspectos individuales y sociales de una comunidad, en el tema de salud, esto irá encaminado a que los sujetos sean conscientes de su estado de salud y enfermedad, para que por su propia voluntad y convicción tomen acciones preventivas y orientar a otros sobre riesgos y en donde encontrar ayuda en caso de tener algún padecimiento.


Fuentes:


Fiorentino, M. T. (2017). Conductas de la salud. En Oblitas, L. A. (Ed.), Psicología de la salud y calidad de vida (pp. 47-67). Cengage Learning. 

Rodríguez Méndez, M., & Echemendía Tocabens, B. (2011). La prevención en salud: posibilidad y realidad. Revista Cubana de Higiene y Epidemiología, 49(1), 135-150. 

Rozode Arévalo, C., (2001). Educación en salud . Aquichan, 1(1), 46-47.



 

domingo, 7 de mayo de 2023

Prevención de la enfermedad y enfoques cognitivo- conductuales para el cambio de hábitos de salud.

Distintas ciencias se han preocupado por realizar investigaciones que contribuyan a la prevención y la concepción de un estado óptimo de salud. La prevención espera que la calidad de vida sea satisfactoria y sin sufrimiento a causa de una enfermedad, por ello se han propuesto tres tipos de prevención (primaria, secundaria y terciaria). 


La prevención primaria se enfoca en educar para que no existan indicios de alguna dolencia, un ejemplo muy común, es realizar actividad física o llevar una dieta adecuada para prevenir la obesidad, otro ejemplo de este tipo de prevención es el lavado de manos para reducir la transmisión de infecciones.

Por otro lado, la prevención secundaria se encarga de impedir complicaciones en los padecimientos, sean físicos o psicológicos y acompañar al paciente en el seguimiento de su tratamiento.

En el caso de la prevención terciaria, esta se lleva a cabo en hospitales o en centros de especialidades. En este tipo de prevención se acompaña al paciente en el tratamiento clínico, quirúrgico, quimioterápico y radioterápico, ya que este tipo de procedimientos son situaciones estresantes y complejas de asimilar.

La prevención de la enfermedad debe ir acompañada de cambios en nuestras conductas que resultan perjudiciales para la salud, este objetivo se puede lograr con apoyo de la psicología, la cual ha propuesto distintos modelos cognitivo-conductuales para reconocer el comportamiento de las personas en el ámbito de la salud. Estos tratamientos están centrados en técnicas operantes que refuerzan conductas para desarrollar habilidades que ayuden a lograr y mantener una buena salud.

Dentro de las terapias cognitivas se busca identificar y modificar los pensamientos, creencias, procesos y estructuras cognitivas del individuo. El primer paso en la terapia es reconocer el problema desde una visión cognitiva, se deben identificar las acciones erróneas que nos llevaron a contraer el malestar, el siguiente paso es enseñarle al individuo habilidades y alternativas para poder controlar situaciones, la última etapa es practicar y reforzar las técnicas anteriores y el manejo de estrategias a nivel cognitivo, afectivo y conductual para que concrete un control de conductas saludables.

Se ha comprobado que los enfoques cognitivo- comportamentales son benéficos en el tratamiento de los individuos con hábitos nocivos para la salud, es importante que estos tratamientos incluyan lo siguiente para que se cumpla el objetivo: 

  • Planes y metas realistas determinados entre terapeuta y paciente.
  • Reforzamiento de los comportamientos adaptativos.
  • Realizar actividades de forma gradual para evitar fracasos.
  • Familiares y personas significativas del paciente deben colaborar en el tratamiento.
  • Al paciente s le debe enseñar técnicas para el manejo de situaciones problemáticas en la vida diaria.
  • Se debe ayudar al individuo a reconocer y diferenciar sus comportamientos no saludables de los que sí lo son.
Siguiendo estos enfoques se ha logrado una evolución benéfica en los tratamientos de individuos con alcoholismo, enfermedades mentales, incluso en pacientes con cáncer u otras enfermedades crónicas. 


Bibliografía.

Fiorentino, M.T. (2004). Conductas de la salud. En L.A. Oblitas (Comp.), Psicología de la Salud y    
Calidad de Vida. México: Thompson Learning. 

 Agrest, Alberto. (2009). Prevención de enfermedades y medicina preventiva. Medicina (Buenos Aires),

sábado, 6 de mayo de 2023

Promoción de la salud

Alentar a la población a tener estilos de vida saludables. 

En 1987, la OMS definió la promoción de la salud como “el proceso de capacitar a la población para que aumente el control sobre su propia salud y la mejore”. (Fiorentino, 2017, p. 47) 

Esto nos da un panorama muy amplio para actuar, ya que el estado de salud no implica únicamente el hecho de no estar enfermo, sino a disfrutar de un buen estado físico, mental y social. Así que actualmente no podemos concebir a la salud como un estado, es más un proceso continuo, desde un estado mínimo a uno óptimo. 

 La salud mental es entonces un bienestar y sensación de estar satisfecho con la vida, tanto en lo individual como en lo colectivo en sociedad. Toda acción orientada hacia generar un alto nivel de bienestar, calidad de vida, disfrutar el desarrollo humano y alcanzar el más alto nivel posible de salud, vendrá a ser: promoción de la salud. 

Para alcanzar estos niveles es necesario tener en cuenta diversos factores que no forman parte interna del individuo, pero, satisfacen sus necesidades básicas, estabilidad económica, empleo, desarrollo social, alimentación sana, oportunidades de crecimiento, calidad en el medio ambiente, justicia social, etc. En la parte interna tenemos determinantes como: creencias, convicciones, atribuciones, expectativas y emociones. Todo esto va a influir en una buena salud mental. 

¿Qué pasa cuando los factores externos e internos contrastan? 

Por poner un ejemplo de carácter general: el tema de las personas desaparecidas y los altos índices de violencia. Este es un factor que golpea directamente a la salud mental y psicológica de la ciudadanía, tenemos regiones en el país en donde no existe oportunidad de desarrollo o sensación de bienestar, porque la delincuencia tiene control absoluto del entorno. Esto quiere decir que por más que se piense en acciones para motivar a las personas a adoptar comportamientos saludables, las realidades de ciertos entornos no lo permiten. Incluso podríamos hablar de la salud mental como un privilegio para pocos, la mayoría de los mexicanos vivimos en situación de riesgo y estamos expuestos a que se nos quebrante la sensación de bienestar en cualquier momento. 

La promoción para la salud se desarrolla entonces en diversos entornos los cuales tienen características comunes, se fundamentan en la colaboración – acción y participación social. Coinciden todos los modelos en que se debe desarrollar en las personas su potencialidad para controlar y proteger su propia salud y cooperar con la de otros. (Estrada Paneque, et. al. 2010). 

La promoción de la salud ha cambiado a través del tiempo, desde prácticamente no existir, hasta hoy en día en que se concibe como un modelo biopsicosocial, que ve a las personas de modo íntegro con su humanidad, encaminado a potenciar sus capacidades para crear y disfrutar un mejor ambiente.



Fuentes: 

Estrada Paneque, M. U., Vinajera Torres, C., & Estrada Vinajera, G. M. (2010). Algunas consideraciones sobre salud humana y promoción para la salud. MEDISAN, 14(6), 864-872. 

Fiorentino, M. T. (2017). Conductas de la salud. En Oblitas, L. A. (Ed.), Psicología de la salud y calidad de vida (pp. 47-67). Cengage Learning. 

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